Palabras de Jesús a Santa Faustina
Palabras de Jesús a Santa Faustina Kowalska:
“La Humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a mi misericordia”. “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte, Yo mismo la defenderé como mi gloria”, “Yo preservaré las ciudades y casas en las cuales se encontrase esta imagen”.
“Yo derramare gracias incansables a quien ore por esta imagen”.
“Cuanto mas confíe un alma, tanto mas recibirá. Las almas que confían sin limites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro de que pidan mucho, porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo. Me pongo triste, en cambio, si las almas piden poco, estrechan sus corazones”.
“Cuando un alma vea la gravedad de sus pecados, que no se desespere, sino que se arroje en Mi Misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima”.
“Ningún pecado, aunque sea un abismo de corrupción, agotara mi Misericordia. Aunque el alma sea como un cadáver en plena putrefacción, y no tenga humanamente ningún remedio, ante Dios si lo tiene”
“Yo soy Santo, y el menor pecado me horroriza. Pero cuando los pecadores se arrepienten, mi Misericordia no tiene límites. Cuanto mayor es su pecado tanto mayor es su derecho a mi Misericordia”
En 1935, año en que la imagen de la Divina Misericordia fue expuesta y venerada en público por primera vez, Santa Faustina anotó en su diario: “Llegará un momento en que esta obra que Dios recomienda tanto parecerá ser completamente destruida –se refería al período de prohibición de casi 20 años–, y de repente Dios intervendrá con gran fuerza que dará el testimonio de la veracidad. Ella será un nuevo esplendor para la Iglesia, a pesar de estar en ella desde hace mucho tiempo. Nadie puede negar que Dios es infinitamente misericordioso; Él desea que todos lo sepan; antes de volver como Juez, desea que las almas lo conozcan como Rey de Misericordia” (D.378).
Escribe esto: Antes de venir como el Juez Justo, vengo como el Rey de Misericordia. Antes de que llegue el día de la justicia, les será dado a los hombres este signo en el cielo:
Se apagará toda luz en el cielo y habrá una gran oscuridad en toda la tierra. Entonces, en el cielo aparecerá el signo de la cruz y de los orificios donde fueron clavadas las manos y los pies del salvador, saldrán grandes luces que durante algún tiempo iluminaran la tierra. Eso sucederá poco tiempo antes del último día.
Promesas a quienes propaguen esta devoción:
“A las almas que propaguen la devoción a mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa protege a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador Misericordioso”.
“Las almas que adoren mi Misericordia y propaguen la devoción a ella invitando a otras almas a confiar en mi Misericordia, no experimentarían terror en la hora de la muerte. Mi misericordia les dará amparo en este último combate”
“Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria.
En la hora de la muerte
Defenderé como mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca del agonizante es rezada esta coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de mi misericordia por la dolorosa Pasión de mi Hijo. Ruega por los agonizantes (136)