Milagros Eucarísticos
Tu, Oh señor, partiendo de esta tierra deseaste quedarte con nosotros y te dejaste a ti mismo en el sacramento del altar, y nos abriste de par en par tu misericordia (1747) .
Una vez, cuando la imagen estaba expuesta en el altar, durante la procesión de Corpus Cristi (174), cuando el sacerdote expuso el Santísimo Sacramento y el coro empezó a cantar, los rayos de la imagen traspasaron la Santa Hostia y se difundieron sobre el mundo entero. Entonces oí estas palabras: A través de ti, como a través de esta Hostia, los rayos de la misericordia pasarán al mundo. Después de estas palabras un gran gozo penetró en mi alma.
(Diario de Sor Faustina, 184)
En una ocasión, cuando mi confesor (175) celebraba la Santa Misa, como siempre vi al Niño Jesús en el altar desde el momento del ofertorio. Pero un momento antes de la elevación desapareció y se quedó Jesús y cuando llegó el momento de la elevación Jesús tomó en sus manitos la Hostia y el Cáliz y los levantó juntos y miró hacia el cielo y un momento después vi otra vez a mi confesor y pregunté al Niño Jesús dónde estaba el sacerdote mientras no lo veía. Y Jesús me contestó: En mi Corazón.